Mientras veia ayer como caia la lluvia desde las oficinas que me albergan de manera permanente desde la semana pasada, recordé un fragmento de uno de mis libros favoritos... Creo Q lo resume bien lo que de repente nos ocurre sobre todo a las mujeres periodistas..Fragmento de: Ninguna Eternidad como la mía de Angeles Mastretta
—Pruden, ¿Qué hice yo mal? ¿Qué le hace falta?
—Le sobras tú, niña —dijo Prudencia Migoya jalándola de una mano para sentarla junto a ella—. Cuando los hombres inventan irse de repente, cuando pasan sin aviso de la adoración al desapego, es cuando ven a su mujer más crecida de lo que soportan. A Corzas le pesa lo buena que eres en tu oficio, le sobra tu avidez, tu certidumbre de que no hay imposibles, tu terquedad y hasta tu certeza de que podrías vivir sin él.
—Mentira, no puedo vivir sin él —dijo la niña Arango.
—Claro que puedes. Y a eso le tiene pavor este hombre, al día en que te canses y lo dejes. Prefiere irse él primero que quedarse a esperar cuándo te vas.
—¿Cómo sabes eso? Yo no quiero ir a ningún lado —dijo Isabel recuperando las palabras.
—Una parte de ti no quiere ir, la otra está yéndose hace rato. No bailas todo el día para quedarte a zurcir los calcetines de Corzas. Ven a la cama. Mañana tienes clases. Y no te preocupes, ellos nunca se van en el primer intento.recuerda que, la confianza y el odio son dos de los tres vicios que genera el amor, la tercera es la cogedera..

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